El Amor en los Tiempos del Marketing. Parte I

Categoría: Comunicación & Marketing | Publicado por SG Smartketing

Es la primera vez que se encuentran. No podría decirse que es amor a primera vista pero la atracción está latente.

Una mirada, una sonrisa cómplice, una palabra, una copa ofrecida, un perfume seductor, una vestimenta atractiva, todo juega y la relación se inicia. Podría quedar ahí y punto. Un bonito recuerdo pasajero que jamás terminará en amor. Pero podría ser un punto y seguido, o un punto y coma. O mejor, quitar el punto. Entonces ese encuentro furtivo podría dar paso a una relación más profunda que podría perdurar por años. Pero dependerá de algo fundamental: el cultivo. Así es como nace el amor, cultivando una relación.

Pero ¿qué hacemos hablando de amor en un espacio de marketing y comunicación? No es sólo porque está de moda escribir sobre las lovemarks, sino porque lo que hacemos los seres humanos cuando nos enamoramos, mantiene un notable paralelismo con lo que se debe hacer para conservar una relación de ”amor” entre una marca y sus usuarios. Así que, si pretendes enamorar a tus clientes, no olvides aplicar algunos de los principios que, seguramente, ya has puesto en práctica en tu relación amorosa de forma intuitiva. En este post veremos 3 factores básicos y en el siguiente, profundizaremos en 4 aspectos esenciales para crear una relación duradera en el tiempo.

1. Despliegue de plumas. Así como las aves extienden sus plumas, sacan pecho y gorgoritean para resultar más atractivas, los seres humanos hacemos lo mismo, pero con más sutileza. Lanzámos miradas “interesantes”, nos sonreímos, cuidamos el aspecto, nos perfumamos, en resumen, a través de pequeños gestos decímos: mírame a mí.

Pero cuando hay muchos diciendo “mírame a mí” , los que suelen obtener más resultados inicialmente son los que tienen algo diferente y destacado. Los altos y guapos acaparan las miradas, quienes exhiben un peinado original, una vestimenta llamativa, como Lady Gaga con su vestido de carne, etc. Peeeero, esto es sólo el inicio, ni por asomo per sé es garantía de que surja una relación estable. Hay esperanza y armas para los bajitos y no tan guapos.

La primera pregunta es ¿Tu marca conoce sus plumas y las sabe desplegar? No es lo definitivo, pero es muy importante para que otros no le roben su pareja.

2. Limitar la mirada. Un joven león al ver una manada de apetitosos antílopes, los quería todos. Así que persiguió a uno, pero al ver otro más atractivo lo siguió , y luego a otro y otro, hasta que la estampida los hizo huír a todos dejando al inexperto felino cansado y hambriento. Al ver la escena un viejo león le dijo: si quieres comer antílopes, no pienses en todos, sólo céntrate en uno y ése te saciará.

Uno de los errores más comunes, es querer “ligar” con todas/os. Pero eso no es posible. Porque a quienes gustan de veladas tranquilas, no les apetece escuchar a un divertido chistoso. Y a quienes les va el ritmo vertijinoso no disfrutarán de un Chopin. Lo esencial es saber quienes se sentirán atraídos por mí y por qué, y centrarse en seducir a ésos, y a nadie más.

La siguiente pregunta sería ¿A quiénes puedo enamorar de verdad?

3. Saber que el amor no es lo que parece. Si pretendemos obtener una relación permanente, tenemos que saber que el amor no es lo que parece. Parece emoción, parece pasión… pero no es así. El psicólogo e investigador Arthur Aron lleva años estudiando el amor y mediante estudios comprobó que el amor no sigue los parámetros cerebrales de las emociones, sino el de las motivaciones o necesidades, aunque intervengan emociones.

De esto podemos inferir, que si sólo nos interesa tener una inuencia breve aunque intensa sobre nuestros clientes, dediquémonos a emocionarlos y nada más, pero si pretendemos mantenerlos enamorados por largo tiempo, debemos ir más allá motivándolos.

La tercera pregunta fundamental sería ¿Qué motiva a mis clientes para que puedan enamorarse de mi marca?

No te pierdas la segunda parte de este post para conocer “el arte de amar” . El arte que te permitirá ganar clientes… hasta que la muerte os separe.

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