Cultura corporativa: paraíso o infierno de tu empresa. Cómo cultivarla.

Categoría: Estrategia, Management | Publicado por Carmen Salas

“¡Qué gente más encantadora!” “Pero ¿has visto qué ambiente?” “¡Es un paraíso!” Eran comentarios entre compañeros al salir de una reunión con una empresa multinacional familiar.

Al día siguiente, al finalizar otra reunión de trabajo con otra gran empresa, las mismas personas comentaban… “¡Qué diferencia! La tensión corta el aire. Trabajar aquí debe de ser un infierno”.

La gran diferencia entre una y otra organización radica en su cultura corporativa. Pocas veces se hace tan patente lo esencial que es para el desarrollo saludable de una empresa.

Una de las mayores autoridades por mérito propio en el tema, Tony Hsieh, CEO de Zappos, sostiene que “tu cultura es tu marca”. Añade que para ellos lo más prioritario no es vender zapatos –aunque es el mayor vendedor de calzado del mundo con más de mil millones anuales–, sino tener la cultura corporativa correcta. Porque si es así, lo demás vendrá como consecuencia.

Tener por escrito los clásicos Misión, Visión y Valores está muy bien, pero son absolutamente inútiles si no se reflejan en la cultura de la empresa. Es decir, en las actitudes y comportamientos de quienes la integran, en la forma de hacer las cosas, en sus hábitos, en su relación interna y externa, en definitiva, en la esencia de quiénes y cómo son.

¿Cómo cultivarla?

Recordemos que Cultura, proviene de Cultivo, por tanto, requiere regarla, removerla, podarla, reforzarla cada día para que crezca y eche raíces a la vez.

1. Definirla con vitalidad.

¿Sobre qué valores se sustenta tu empresa? ¿Esos valores se respiran y se viven? Si le preguntas a las personas de tu organización ¿saben cuáles son, o deben ir corriendo al cartel decorativo donde están escritos para responder?

En muchas ocasiones la redacción es tan rimbombante o tan genérica que no significa demasiado por muy cierta que pueda parecer: “satisfacer plenamente al cliente”, “ofrecer la máxima calidad”, etc.

Volvamos al ejemplo de Zappos, porque tienen unos valores muy singulares que no se le olvida a ningún empleado y eso se nota en los resultados. Entre otras perlas, mira qué valores:

  • Consigue el WOW del cliente a través del servicio.
  • Crea diversión y sé un poco extravagante.
  • Sé aventurero, creativo y curioso.
  • Persigue el crecimiento y el aprendizaje.

Lo más importante no es lo creativos que puedan ser a la hora de definir esos valores, sino que son por los que se rigen, literalmente, en su día a día.

En definitiva, es esencial poner por escrito la cultura de la empresa. Fijar los protocolos, definir comportamientos y actitudes, peeeero… que sea algo auténtico y vivo.

2. Conseguir identidad y orgullo de pertenencia.

Desde el máximo directivo de la organización hasta el último becario, deben identificarse con la cultura de la empresa. Si es la correcta, por supuesto. Eso afecta directamente a la selección del personal y a quienes deben o no continuar.

Cuando las personas se identifican con su organización y sienten orgullo de pertenecer a ella, se respira en el ambiente, en los modos, tanto internamente como hacia los clientes y proveedores. Ése es el auténtico motor que impulsa hacia adelante.

Modelos de empresa alineadas con su cultura las hay en diferentes sectores. Desde las más “punteras” como Google, Facebook o F5 Networks, hasta compañías tradicionales como Nestlé Purina o Chevron. No importa el tamaño ni a qué se dedican, sólo importa que su singular cultura sea compartida por todos sus integrantes.

3. “Culturizar” con sorpresas y estímulos.

Una mañana cualquiera, al llegar a sus respectivos puestos de trabajo, los empleados se encontraron con una pequeña caja de bombones y un globo con un emoticono sonriente impreso y la frase: “Hoy haz feliz a tu cliente”. ¿Cómo crees que trabajaron el resto del día?

Varias empresas han organizado el “Dog day”. Todos podían traer a sus perros a la oficina. Además de lo simpático que es el singular encuentro, se establecieron lazos más potentes entre el equipo y la compañía. Julia –empleada de una de estas empresas– llegó a twitear: Dog day in the office is a good day in the office (El día del perro en la oficina es un buen día en la oficina).

Si la cultura está clara, la forma de promocionarla creativamente es infinita. Hay empresas que dan comida gratis, otras que tienen espacios de recreo e interacción informal –como Apple y Google, por ejemplo– otros que ofrecen vacaciones y experiencias únicas…

4. Conectar dichos y hechos.

Ser coherente entre lo que predicas y lo que haces es esencial. De nada vale decir que somos honestos, y transparentes, si luego para obtener cualquier tipo de beneficio actuamos con deshonestidad.

¿Alguien cree en el compromiso de las operadoras telefónicas cuando dicen que buscan el beneficio de sus clientes? Si luego, cada dos por tres, añaden cargos y aplican cambios en la factura que requieren de horas al teléfono con atención al cliente para aclarar.

Si tienes una contradicción entre el dicho y el hecho, esa es la cultura que estás generando.

La cultura no es que exista o no exista. La cultura corporativa siempre existe, para llevarte al paraíso o al infierno. Si prefieres lo primero, lo importante es que tu cultura sea la apropiada para tu empresa y que ella se respire cada día, en toda su extensión y desde la tierra al cielo.

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