Dame un DAFO y moveré el mundo

Categoría: Estrategia | Publicado por Sandra Sanjuan

Una de las primeras cosas que debe de saber todo buen marketero (y es lo primero que te enseñan en cualquier curso decente) es que el marketing en la empresa es como un iceberg. Lo que se ve, lo que luce y por lo que te dan premios es la parte que queda en la superficie. El anuncio ése tan chulo, la campaña súper molona, el claim que quedará para la posteridad. O sea, la comunicación. Pero esa parte, que aparentemente lo es todo, en realidad es muy pequeñita comparada con lo que hay debajo. ¿Y qué es lo que hay debajo? Vamos por partes.

Para que tu comunicación sea efectiva y consigas llegar a los objetivos que te has marcado, debes de establecer una estrategia. Planificas, dispones, estableces tu artillería, todo dispuesto. Hasta aquí, perfecto. Y de repente la pregunta: ¿Y a quién disparo? ¿Cómo sé que el tiro es certero? ¿Y si el viento cambia y pierdo el tiro? ¿Y si hay otro que también está tirando con las mismas armas?

Pues todas esas preguntas son las que hay en la parte del iceberg que está bajo la superficie, o lo que es lo mismo, el análisis. Entorno, competencia y DAFO, que viene a ser el resumen de los dos anteriores.

Estas siglas equivalen a las dos variables del análisis interno, las debilidades y las fortalezas y a las dos del análisis externo, las amenazas y las oportunidades. Esta parte, que es la más pesada, la que no brilla y por la que nadie da premios es, sin embargo, la garantía de que el esfuerzo que haremos para comunicar no irá directamente a la alcantarilla.

Un buen DAFO te ayudará a prevenir las amenazas.

Esta parte, que es dura, exige esfuerzo y trabajo y además requiere tiempo, es la única manera de conseguir no ir por la vida como pollo sin cabeza. Porque, si no sabes quién eres (lo bueno y lo malo, tus movimientos de poder y tus áreas de mejora), dónde estás y con quién te estás peleando, ¿cómo puedes trazar un camino o unas metas?

Y no sólo eso. Un análisis hecho a conciencia, de lo que cuestan sangre, sudor y lágrimas, probablemente te descubra oportunidades con las que no habías contado. Por ejemplo imagina que investigando, averiguas que ese producto que te trae de cabeza porque no hay manera de venderlo, tiene su público allí donde no habías pensado.

Un buen DAFO realizado con datos reales y con información de todos tus stakeholders te ayudará a prevenir las amenazas y a estar preparado para cuando “llegue el invierno”.

Te sorprenderá descubrir fortalezas que no sabías que tenías y a paliar debilidades para ser menos vulnerable. Y con toda esa información sobre la mesa, verás que hay muchas cosas que te diferenciarán y te harán único. Y eso, es lo que podrás comunicar lo más sonoramente que puedas. Sabiendo que esta vez apuntarás tranquilo y sin dudas.

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