La misión en la empresa, mucho más que un concepto

Categoría: Estrategia | Publicado por Sandra Sanjuan

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A la hora de elaborar un plan de marketing, es imprescindible tener claro cuáles son la misión, visión y valores de nuestra empresa. Pero hay muchos casos en los que, una vez definidos esos conceptos como condición sine qua non para tener un plan de marketing completo, quedan ahí, en el limbo de las páginas cumplimentadas, pero no se ven reflejados ni en los objetivos ni consecuentemente en la operativa de la empresa, ni en su comunicación. ¿Por qué?

El concepto de misión en una empresa es mucho más que una simple frase en la que decimos lo que hacemos. No es un eslogan, ni tampoco podemos confundirlo con la identidad corporativa. La misión es una declaración de intenciones, un manifiesto que recoge la esencia de quiénes somos, qué podemos aportar con nuestro producto o servicio y cómo lo vamos a hacer. Es decir, en ella se articulan algunos de los principales componentes de nuestra estrategia.

Por ejemplo, si somos una fábrica de zapatos, ¿cuáles son los argumentos que tendría que trabajar para desarrollar mi concepto de misión?

  1. ¿Por qué hago zapatos?
  2. ¿Para quién los hago?
  3. ¿En qué son diferentes mis zapatos de los demás?
  4. ¿Qué imagen quiero transmitir?
  5. ¿Qué aporto a mi cliente?

El concepto de misión no es inamovible, ni tampoco permanente.

Contestando estas cinco preguntas, estaremos muy cerca de tener trabajada la misión. Pero atención. Esto no termina aquí. El concepto de misión no es inamovible, ni tampoco permanente. Tal y como hemos visto, la misión conforma los cimientos de la estrategia y por tanto, deberá obedecer y evolucionar según cambia y evoluciona ésta para conseguir los objetivos propuestos. Es decir, mi misión no será la misma en el momento de creación de mi empresa, que, pasado un tiempo, cuando el proyecto ya esté consolidado y persiga objetivos por ejemplo de crecimiento y expansión. Y es aquí cuando hay que hacer un nuevo planteamiento, revisar lo establecido y trazar las primeras líneas de una nueva misión acorde a la situación actual.

Que nuestra misión esté alineada con los objetivos de la empresa es fundamental en muchos sentidos, pero quizás el más importante de todos sea la coherencia interna. De ella se alimentan en mayor o menor medida, todos los departamentos de la empresa. Y de esa coherencia depende totalmente la política de comunicación, tanto interna como externa.

La misión es, por tanto, mucho más que un concepto. Es un factor fundamental para articular la estrategia de la empresa, el core que vertebra la comunicación, el cimiento sobre el que construir una marca y definir sus valores y una herramienta que te ayudará a tener un planteamiento más claro y estructurado del plan de marketing. ¿A que vale la pena dedicarle un poco de tiempo?

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