El naming, una historia de amor

Categoría: Branding | Publicado por Víctor Cebriá

Si no tienes tiempo de leerlo, te damos la opción de oírlo 😉

Dar vida y nombre a una marca es apasionante. El naming o nominología es una parte fundamental del branding y consiste en crear un nombre para una marca, producto, servicio, proceso, etc.

Se trata de un elemento muy importante dentro de la estrategia de branding porque el nombre de una marca es un vehículo perfecto para la creación de su personalidad e idiosincrasia.

Aunque parezca una tarea sencilla, es un trabajo complejo y lleno de retos, ya que estamos definiendo el primer elemento identificador de una compañía.

Va a ser la tarjeta de presentación, el primer contacto con un potencial cliente y ya sabes qué dicen de las primeras impresiones 😉

Por ello, vamos a revisar cuáles son las características básicas de un buen naming y establecer cómo podemos ayudarle en sus primeros pasos para que se convierta en una marca fuerte y saludable que sea un activo valioso para la empresa.

  1. Notoriedad. Un buen nombre nos tiene que diferenciar de la competencia y hacernos únicos. Por ejemplo, cuando creamos un naming para un nuevo deporte adaptado, el fútbol en silla de ruedas, escogimos A-Ball porque la terminación “ball” ya suena a deporte, y la fonética de la marca en inglés significa “capacitado”. Además es breve y fácil de recordar.
  2. Sintético. La marca debe recoger la propuesta de valor del producto o empresa y la historia que hay detrás de ella para que nos ayude a comunicar sus valores más determinantes. Por eso, es imprescindible que sea coherente con la imagen de la empresa. En Arco, empresa internacional de válvulas, crearon un polímero que repele la cal y alarga la vida de sus productos y decidieron llamarle VITAQ, que une vida y calidad.
  3. Memorable. Es vital que los consumidores recuerden el nombre de tu producto y para ello, lo recomendable es que sea corto, dos o tres sílabas como mucho. Como por ejemplo: Kayak, el portal para reservar vuelos, hoteles y coches.
  4. Entendible. En línea con el anterior punto, jamás recordaremos una marca que no podemos leer o pronunciar, además tendremos que hacer un gran esfuerzo en comunicación para conseguir que cale en el consumidor y si no, que se lo pregunten a Flogoprofen.
  5. Evocador. Para desarrollar una personalidad bien definida y contundente la marca debe evocar los valores que vamos a reivindicar. Si te gusta volar tranquilamente y sin complicaciones Easyjet es tu marca 😉
  6. Maleable. De esta forma podremos adaptarla si tenemos una cartera extensa de productos o convivir con las otras marcas de la empresa.
  7. Sonoridad. Si queremos transmitir buenas sensaciones es importante que un nombre tenga ritmo. También nos ayudará a recordarla con mayor facilidad. Como como es el caso de la marca de quesos Kiri.
  8. Registrable. Es el punto más tedioso, pero si no podemos registrar la marca en el mercado al que nos dirijamos no servirá de nada y nos pondrá en una posición vulnerable.
    Protip: asegúrate de poder registrar el dominio.
  9. Internacionalizable. Cuando vamos a otros países, hay que analizar si nuestra marca tiene algún significado en el mercado de destino. De esta forma evitaremos asociaciones negativas y generar sensaciones dañinas para la marca. ¿Te suena el caso del Mitsubishi Montero (a.k.a. Mitsubishi Pajero)?
  10. Posicionable. Internet es una herramienta maravillosa para dar a conocer tu marca, pero hay que definir bien los criterios de posicionamiento para facilitar que aparezca en los primeros resultados de los buscadores.

Se trata de 10 puntos básicos que, en teoría, todo buen naming debe cumplir, no obstante, todos conocemos casos en los que se incumplen estas recomendaciones y les va muy bien.

Esto se debe a que el nombre por sí mismo no puede representar una marca, si no que debemos alimentarla, dotándola de contenido y profundidad para que los consumidores puedan sentirse identificados y representados por ella.

Es decir, el proceso de crear una gran y memorable marca no acaba en un buen nombre, hay que trazar una estrategia de branding que ayude a potenciarla y a comunicar la propuesta de valor.

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